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BLOG: LA CASA SE MUEVE

Jonathan Adler: de rey del ‘Happy Chic’ a gurú de la decoración

Jonathan Adler: de rey del ‘Happy Chic’ a gurú de la decoración
22 / 09 / 2018

Jonathan Adler (New Jersey, 1966) es muchas cosas: diseñador, interiorista, creador de tendencias, empresario de éxito, autor de libros de diseño, pero si por algo es archiconocido en el mundo de la decoración es por ser el “inventor” del “Happy Chic”, un estilo de decoración desenfadado y colorista, que propone ambientes llamativos, elegantes y llenos de alegría.

El suyo es un diseño que muchos han querido etiquetar de “kitsch”, pero que él considera como el nuevo glamour americano. “Creo que las personas a veces no entienden que el humor y el diseño no son excluyentes. Mi trabajo tiene una base chic con un susurro de irreverencia”, explica. Un trabajo que tiene su origen en la alfarería, porque JA se define, ante todo, como un alfarero. “Mi compromiso con la artesanía impecable y el lujo se refleja en todo lo que hago”. Esta es su historia.

Todo comenzó hace 25 años, cuando JA vendió su colección original de cerámica a Barneys New York. Para celebrarlo, ha lanzado una gama exclusiva (solo disponible en Barneys ) que incluye algunos de sus iconos, motivos y materiales favoritos. 

De ceramista a diseñador industrial

Su amor por la cerámica lo descubrió con 12 años, en un campamento de verano. Al volver de las vacaciones, convenció a sus padres para que le compraran una rueda de alfarería pasando gran parte de su adolescencia en el sótano de su casa fabricando macetas y vasijas para toda la familia.

Un paso poco afortunado por la universidad –su profesor de alfarería le dijo que no tenía talento–, lo llevó hasta New York (1990) donde renunció a varios empleos, entre ellos en la industria del cine. “Me di cuenta de que nunca podría trabajar para alguien más, tendría que ser mi propio jefe”, cuenta Adler en una entrevista en una revista peruana. Fue así como a los veintiséis años, desempleado y sin un plan, decidió volver a su vocación de alfarero.

Tres años después, en 1993, Adler logra vender su primera colección completa de vasijas de cerámica a Barneys New York.  A la cerámica le siguió, cinco años después (en 1998), su primera tienda de decoración en el SoHo de Manhattan, estableciendo su marca única de productos para el hogar elegantemente irreverentes.

Jonathan Adler ama la alfarería desde los 12 años. Desde entonces no ha dejado de crear piezas de cerámica. En plena creación, en su estudio neoyorquino de Soho.
Colección Vice recipientes de cerámica pintada a mano para lucir tanto en la cocina como en el tocador.
Jarrones “Ronchamp”, inspirados en la arquitectura orgánica en ascenso de la capilla del mismo nombre, de Le Corbusier. De suaves curvas acentuadas con un profundo y burbujeante glaseado de lava en blanco.

Gurú de la decoración

Hoy día, su empresa de diseño, con más de 30 tiendas en todo el mundo, abarca todas las facetas de la decoración, muebles, iluminación, accesorios para el hogar, objetos decorativos, colecciones de sobremesa, ropa de cama, accesorios de baño, velas, alfombras, almohadas y más. Y sus colecciones llenas de humor, atrevimiento y colores exuberantes se puede encontrar en los mejores restaurantes, hoteles, oficinas y hogares de todo el mundo.

Lobby del remodelado hotel Parker Palm Springs, inicialmente concebido por Jonathan Adler en 2004. Incluye toques decorativos excéntricos que caracterizan el estilo de Jonathan Adler.

Imperio de diseño en veinte años

La llegada del nuevo siglo consolida su imperio del diseño de renombre mundial. En 2004, diseña el encantador hotel Parker Palm Springs, que más tarde remodelaría (2014) al más puro estilo Mid-Century-Modern, donde los huéspedes se sienten como si estuvieran en una sesión fotográfica de Slim Aarons de la década de 1960.

En 2005 abre tiendas en Miami, Chicago, Madison Avenue y San Francisco y escribe su primer libro. Se casa con su pareja (2008) el británico Simon Doonan, director creativo de Barneys. Diseña “Malibu”, una casa de ensueño para la muñeca Barbie con motivo de su 50 aniversario (2009). Londres sería su siguiente objetivo con la apertura de su tienda número 20 en el íconico barrio de Notting Hill (2012).

En los últimos años varias compañías han solicitado su colaboración para sus líneas de productos, entre ellas los inventores del laminado, Formica Corporation, que le pidieron realizar nueve audaces diseños de cocina para su Línea Residencial 2015; la empresa de juguetes Fisher Price, de la que ahora es director creativo; o la firma cosmética Clinique para la que ha creado una colección de maquillaje con el claim: “Todos merecemos un poco de glamour”.

Nuevo glamour americano

A lo largo de su exitosa trayectoria, Adler ha demostrado su innata habilidad para combinar una filosofía notable con optimismo y sensibilidad por el color. Siguiendo su única regla —que no existen las reglas—, ha sabido crear objetos estilizados y alegres que maximizan el estilo chic contemporáneo.

En muchos sentidos, Adler ha sido uno de los primeros en protestar contra una paleta pálida que había dominado el estilo general de diseño de interiores durante años. “La vida es muy corta para mirar atrás y solo ver una bruma interminable de beige”, ha afirmado en más de una ocasión.

Con sus creaciones, pretende devolver a los Estados Unidos sus raíces coloridas y sonrosadas. “Siento un cierto optimismo sobre mi trabajo estadounidense puro”, señala. “Solo aquí podría hacer lo que he hecho, y se trata de libertad, optimismo y glamour, glamour, glamour, siempre y en todas partes. Todo lo que creo debe ser inolvidable. Eso es glamour para mí “.

Jonathan Adler y su marido, el estilista Simon Doonan, en su idílica cabaña en Shelter Island (Nueva York). Un refugio en el que el diseñador ha desplegado su estilo ‘happy’.

Fiel a su estilo

Esta breve semblanza puede sonar como el triunfo de la confianza en uno mismo. Nada más lejos de la realidad,  como Adler ha declarado muchas veces, su éxito se debió totalmente al “pánico” y al trabajo duro: “Vi que había una oportunidad de hacer algo realmente y no ser un fracaso completo”, dice. . “Pensé, ‘Está bien, tengo que hacer esto. Tengo que aprovecharlo. Cuando tuve un poco de éxito, fue intoxicante. Pensé: ‘Voy a trabajar como un animal para que suceda’. Pero no fue confianza. Fue el pánico”.

Olvidado ya ese titubeante y poco prometedor comienzo, este irreverente y jamás aburrido diseñador, es todo un referente en el diseño mundial. Jonathan Adler ha manifestado en más de una ocasión que su éxito se debe, en gran medida, a ser sincero consigo mismo, sin dejarse llevar ni traicionarse.

Etiquetado por muchos con simplicidad como un diseñador “extravagante y fanático del color”, su marco de referencia es mucho más amplio. Su estilo de diseño es un movimiento controlado entre diferentes tendencias, modas y categorías. Su inspiración puede provenir literalmente de cualquier lado.

Manifiesto creativo

Además de treintena de tiendas repartidas por todo el mundo, JA está al frente de un próspero sitio web de comercio electrónico, donde se puede ver y adquirir todo lo necesario por crear interiores lujosos. Como hombre de su tiempo y empresario avispado, este gurú de las decoración sabe que las redes sociales son un instrumento muy potente para sus intereses. Y las maneja como pocos. En especial su perfil de Instagram, que mantiene en constante actualización para deleite de sus seguidores (528K) con casi 3.000 posts publicados, con un contenido variopinto entre personal y comercial.

Y si quieres saber cuales son los principios por los que se rige este gurú de la decoración, no tienes más que consultar su divertido Manifiesto donde se pueden leer divertidas perlas como su creencia en que “cuando se trata de decorar, la esposa siempre tiene la razón. A menos que el esposo sea gay”; que “nuestra iluminación te hace parecer más joven y delgado”; que “las celebrities deben pagar el precio completo”, o que “el minimalismo es un fastidio”.

Piezas icónicas en Casa Decor

En la pasada edición de Casa Decor, los visitantes a la exposición pudieron admirar algunas de sus piezas más icónicas en el “Gran salón de Westwing”, diseñado por el interiorista Jean Porsche. Entre la zona de estar y el comedor, se repartían piezas como el juego Backgammon lacado JA, en blanco, verde y negro; Los decantadores Sky Rocket, para vodka, gin y whiskey; los botes de cerámica Versailles Canister en vivos colores; el espejo de pared Jack Mirror; los boles de latón con interior lacado en brillo Anvil Bowls Latón; y la estilosa silla Vera Dining Chair.

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