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El Pabellón Le Corbusier reabre sus puertas

El Pabellón Le Corbusier reabre sus puertas
19 / 07 / 2019

El Pabellón Le Corbusier de Zúrich, obra póstuma de uno de los grandes genios de la arquitectura moderna, ha reabierto sus puertas transformado en museo público dedicado al diseño y para seguir reivindicando el universo creativo del propio Le Corbusier.

El Pabellón Le Corbusier, tras una reforma que ha durado dos años, vuelve a mostrarse a los visitantes con los colores vivos y brillantes que tenía en el momento de su inauguración hace 52 años, en 1967. Obra única diseñada por el arquitecto franco-suizo con estructura metálica y cristal, en gran contraste con respecto a sus anteriores obras, protagonizadas por la rudeza del hormigón, nació gracias a la iniciativa y a la gran dedicación de una mujer: la mecenas y galerista suiza Heidi Weber. 

El Corbusier menos conocido

Propietaria de una galería de diseño interior en Zurich, Weber, que mantuvo una estrecha relación de colaboración profesional e intelectual en los últimos años de la vida del arquitecto, en 1962 decidió encargarle a Le Corbusier la construcción de un museo en Zúrich para albergar su colección de arte y que, al mismo tiempo, sirviera para mostrar todas esas obras desconocidas del arquitecto. No en vano, ella se había convertido en la gran valedora del Le Corbusier pintor y diseñador y en la mejor cliente de sus cuadros y objetos.

Las obras del pabellón, iniciadas en 1964, se interrumpieron cuando fallece Le Corbusier en agosto de 1965. No obstante, Weber decidiría terminarlas en honor al arquitecto, haciendo un trabajo importante por conservar el proyecto en su estado original. En 1966, firma un acuerdo con A. Tavès, uno de los últimos ayudantes de Le Corbusier, el cual retomó la dirección de obra hasta su término un año después.

Nuevo rumbo

Después de 50 años de cesión del espacio por parte de la ciudad a Heidi Weber (desde 1964 a 2014), el edificio pasó a manos de la ciudad de Zúrich. Desde ese momento se buscó un nuevo rumbo para dar vida al edificio hasta que, hace dos años, se apostó por renovar el espacio entregando su gestión por completo al Museum für Gestaltung, dependiente a su vez del ayuntamiento de Zúrich.

Espacio expositivo

El cuidadoso y minucioso proyecto de restauración que le ha devuelto la vivacidad cromática inicial ha sido realizado por los arquitectos Silvio Schmed y Arthur Rüegg (entre octubre de 2017 y febrero de 2019). En línea con el espíritu con el que fue diseñado, desde el pasado 11 de mayo día de su reapertura, la idea de sus nuevos gestores es clara: hacer que este edificio se disfrute con todos los sentidos y que el resto de disciplinas artísticas dialoguen con el que es un icono de la arquitectura contemporánea.

El objetivo de esta nueva concepción del pabellón es convertirlo en un espacio expositivo polivalente: por un lado, como sala de exposiciones donde acoger muestras sobre diseño. Por otro lado, presentar las obra e ideas de Le Corbusier, no solo como arquitecto y urbanista, sino también como pintor, dibujante, escultor y diseñador de muebles, disciplinas artísticas con las que ha ejercido también una gran influencia internacional.

Icono de la arquitectura moderna

Sin lugar a dudas, el primer elemento de interés para los visitantes es el propio edificio. Le Corbusier lo diseñó como un centro vivo de cultura contemporánea que constituyese una síntesis de las artes. Un lugar de múltiples exposiciones temporales encuentros, talleres y difusión de su obra. La construcción, similar a una nave, se basa en el sistema de proporciones Modulor, elaborado por Le Corbusier (definido modularmente por un perfil de 226 cm, altura alcanzada por un hombre de 182 cm con el brazo en alto), aunque incorpora otros principios de diseño teorizados y concebidos por el arquitecto.

Abierto para todos

Para su reapertura, se ha pensado en una muestra inaugural que, bajo el nombre de «Mon univers», está dedicada a mostrar la colección de arte y objetos de la industria, el folclore y la naturaleza, que atesoraba el arquitecto suizo y que acumuló a lo largo de los años en sus múltiples viajes. La exposición, que está programada hasta el próximo 17 de noviembre, reúne también piezas provenientes de importantes colecciones privadas y se completa con la exposición permanente de las fotografías realizadas por el célebre fotógrafo René Burri entre 1955 y 1965, en su rol de cronista visual de Le Corbusier.
Fotos cortesía del Museum für Gestaltung Zürich.

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