Los detalles que nos enamoran de Antonio Maura 8
Como muchos de los hallazgos de Casa Decor, la casa de Antonio Maura fue un flechazo, un auténtico «amor a primera vista». La visitamos una fría mañana de enero, con los cielos cubiertos; a pesar de ello, todas sus estancias nos resultaron sorprendentemente luminosas, claras y limpias. Enseguida empezamos a descubrir esos detalles que hacen que un edificio sea único y singular, precisamente lo que siempre buscamos. Y estas son las razones.


Las chimeneas
Fue todo un feliz descubrimiento encontrar tantas chimeneas originales dispersas en diferentes habitaciones de la casa. Es triste, pero tenemos que admitir que en muchas casas señoriales lo primero que desaparecen son las chimeneas, que pasan a manos de desguaces de lujo para adornar viviendas modernas. Aquí, sin embargo, ahí estaban, majestuosas e impolutas, presidiendo habitaciones vacías, como esperando a ser nuevamente las reinas de la sala. ¡Y así lo haremos!


Las escaleras
De las dos escaleras con las que cuenta la casa, las secundarias, o de servicio, merecen especial atención. Se encuentran en perfecto estado, con peldaños de pino melis pulido y abrillantado por el paso del tiempo. Los barrotes de hierro de la barandilla, con sencillos adornos vegetales, forman un dibujo lineal austero, pero no exento de gracia y orden. El friso de listones de madera, pintado en gris claro, con un toque azulado, recorre todo el perímetro de la escalera, enmarcando la simetría perfecta de su forma. Definitivamente, ya no hacen escaleras como antes.


Los herrajes y la carpintería
Otro detalle sorprendente de Antonio Maura 8 son sus puertas y ventanas, todas de la construcción original de 1990. Los cuarterones de madera de los paños de las puertas, típicos de las construcciones madrileñas de finales del XIX, acogen elementos en bronce y latón, como mirillas, manillas, pomos, bisagras, etc. Gracias al buen estado de conservación de la casa, es posible abrir y cerrar el centenar de puertas y ventanas sin especial esfuerzo, y utilizando sus mecanismos originales como las barras de tranca.


Los suelos
Mención especial merecen los suelos de algunos de los espacios de la casa. No todos están a la vista, ya que la invasiva moqueta de los años 80 (y antes el «cintasol») ocultaron la belleza de estas tarimas de madera veteada con reflejos dorados y castaños. Una auténtica maravilla que volverá a ver la luz gracias a los interioristas, quienes intentarán recuperar la suntuosidad de estos revestimientos.


Las columnas
Ya fuera por casualidad, por capricho del arquitecto o por alguna exigencia técnica, las estancias esquineras de la casa, situadas en lados contrapuestos, cuentan con dos columnas de hierro fundido. Se trata de sencillas columnas clásicas, de orden jónico, con estrías y capitel de voluta y adornos vegetales. Huelga decir que los espacios con columnas, chimeneas y galería acristalada fueron los más solicitados por los interioristas.


Los radiadores de hierro fundido
Aunque la modernidad calorífera arrasó con estos imponentes elementos, aún quedan algunos ejemplares de hermosos radiadores de hierro fundido dentro de la casa. Incluso, aún permanece intacta una gran caldera de hierro, que se encargaba de calentar la zona noble del piso principal.
Si queréis descubrir estas y otras maravillas de esta casa señorial, ya sabéis. Tomad nota: el 10 de mayo abrimos las puertas de Casa Decor 2017.
Fotos: German Saiz


