El equipo de Zooco Estudio comparte sus propósitos de diseño y arquitectura para 2026

Hablar de Zooco Estudio es hablar de una manera muy concreta de entender la arquitectura y el diseño de interiores: precisa, contenida, rigurosa y profundamente coherente. Fundado en 2009 por Miguel Crespo Picot, Javier Guzmán Benito y Sixto Martín Martínez, el estudio, con sedes en Madrid, Santander y Santa Cruz de Tenerife, se mueve con la misma solvencia entre la arquitectura a gran escala, el interiorismo y el diseño de mobiliario, siempre con un lenguaje depurado, funcional y sin artificios.
Su trayectoria en Casa Decor es una buena muestra de esa evolución constante. Desde su primera participación en 2013 con «Perímetro», un apartamento mínimo y radical que recibió una Mención Especial del Jurado, pasando por «Modulor» en 2014, uno de los espacios más votados por el público, hasta llegar a «La forma del agua», el proyecto inmersivo para Geberit que les ha valido el Premio al Mejor Proyecto Casa Decor 2025. Un recorrido que apunta a una forma de trabajar que no busca el impacto inmediato, sino la solidez a largo plazo.
Charlamos con ellos para conocer cuáles son sus propósitos de cara a 2026, cómo afrontan el crecimiento del estudio, qué tipo de proyectos quieren potenciar y qué aprendizajes están marcando su manera de proyectar hoy.


Crecer en escala, reducir encargos y afinar el foco
En Zooco, el crecimiento no se plantea como una carrera por hacer más, sino como una decisión estratégica muy meditada. Durante el último año, el estudio ha comenzado a reducir el número de encargos para concentrarse en proyectos de mayor dimensión y complejidad, algo que responde a una evolución natural de su trayectoria.
«Siempre hemos tenido la ambición de poder trabajar en cualquier tipo de proyecto«, explican, «pero en 2025 hemos empezado a crecer en escala de una forma consciente, con la idea de concentrarnos en menos trabajos y poder dedicarles más tiempo«.
Ese cambio no supone una ruptura con su manera de hacer, sino una ampliación de campo. El control del detalle, que ha sido una constante en proyectos más pequeños, se convierte ahora en una herramienta aún más necesaria. «Entendemos este crecimiento como una oportunidad para aplicar de forma más sistemática todo el aprendizaje que hemos desarrollado a lo largo de los años«, señalan.


La vivienda colectiva como campo de investigación
En el último año, Zooco ha desarrollado dos bloques de vivienda colectiva de 52 viviendas cada uno, además de la ampliación de un complejo hotelero y varias viviendas unifamiliares. Un conjunto de trabajos que confirma que el cambio de escala no es solo una intención.
«La experiencia nos ha servido para comprobar que nos sentimos cómodos trabajando en esta dimensión«, explican. «La vivienda colectiva tiene una complejidad que nos interesa mucho«.
Y es que, para el estudio, este tipo de proyectos permite trabajar con herramientas muy ligadas a su forma de pensar la arquitectura. «Es una escala donde el sistema, la repetición y el detalle cobran un peso enorme«, apuntan. «Ahí la arquitectura se construye desde la lógica, no desde el gesto puntual».



Proyectar mejor para que la obra funcione
Uno de los grandes aprendizajes que ha traído consigo este aumento de escala tiene que ver con la relación entre proyecto y obra. En encargos más grandes, cualquier decisión –o indecisión– se amplifica, y eso obliga a afinar mucho más desde el inicio.
«En proyectos de mayor escala, la construcción y la dirección de obra se convierten en un aprendizaje constante. Esto nos ha llevado a reforzar muchísimo la definición del proyecto en fases más tempranas«, reconocen.
Para Zooco, esa precisión no es un fin en sí mismo, sino una herramienta práctica. «Una mayor claridad en proyecto facilita después una obra más ordenada, más eficiente y más controlada”, explican. «Al final, proyectar bien es también una forma de cuidar el proceso«.

Decisiones firmes, pero siempre desde el diálogo
A lo largo de su trayectoria, Zooco ha defendido una arquitectura con ideas claras y decisiones estructurales bien argumentadas. Esa firmeza sigue estando muy presente en su manera de trabajar, también de cara a 2026.
«Siempre hemos defendido nuestras convicciones, pero entendiendo que el proyecto no es un monólogo«, afirman.
Para el estudio, el diálogo con el cliente es una parte esencial del proceso. «Escuchar no significa diluir el proyecto, sino entender mejor cuáles son las necesidades reales y cómo responder a ellas desde una arquitectura sólida«, explican.
Ese equilibrio entre convicción y flexibilidad es, para ellos, lo que permite que los proyectos lleguen a buen puerto sin diluir la idea inicial.



Experimentar sin caer en la repetición
La experimentación forma parte del ADN del estudio, pero no se entiende como una ruptura constante con lo anterior. Cada proyecto es una oportunidad para probar cosas nuevas, sí, pero también para evolucionar soluciones que ya han demostrado funcionar.
«No nos interesa repetir soluciones tal cual, pero sí revisarlas, mejorarlas y adaptarlas a nuevos contextos«, explican.
En este momento, con una carga importante de vivienda unifamiliar, el estudio está investigando nuevos sistemas constructivos y estructurales. «La idea es incorporarlos de forma progresiva y consciente«, señalan, «no como un experimento aislado, sino como parte del propio proyecto«.


Arquitectura al margen de las modas
Cuando se habla de tendencias, Zooco mantiene una posición clara. El estudio intenta proyectar al margen de modas pasajeras, buscando una arquitectura que pueda mantenerse vigente con el paso del tiempo.
«Intentamos no seguir las tendencias de manera consciente. Nos interesa más que el proyecto responda a sus propias lógicas«, dicen.
Eso no significa trabajar de espaldas al presente. «Es verdad que estamos expuestos constantemente a imágenes, referencias y estímulos«, reconocen, «y seguramente algunas influencias se cuelan«. Aun así, el objetivo sigue siendo construir una arquitectura apoyada en la materialidad, el contexto y una lógica propia.

Una nueva lectura de lo vernáculo en el Cantábrico
Uno de los campos de investigación más activos del estudio se encuentra actualmente en el norte de España. Zooco está desarrollando una decena de viviendas unifamiliares en el entorno del Cantábrico, bajo una normativa especialmente restrictiva.
«Trabajamos con condiciones muy marcadas: cubiertas inclinadas, teja curva, revocos claros…«, explican. «Una estética muy concreta que no queríamos reproducir de forma literal«.
A partir de esas reglas, el estudio ha buscado construir un nuevo lenguaje. «Lo entendemos como una especie de nueva arquitectura vernácula del Cantábrico, capaz de asumir la normativa, pero desde una lectura contemporánea y atemporal», señalan.



Sostenibilidad como criterio, no como discurso
La sostenibilidad aparece en el trabajo de Zooco de forma transversal, sin grandes declaraciones ni gestos evidentes. Para el estudio, no es una etiqueta que se añade al final del proceso.
«No la entendemos como un fin en sí mismo. Es un medio más dentro del conjunto de decisiones que conforman el proyecto«, nos cuentan.
En ese sentido, su aproximación es muy concreta. «Nos interesa trabajar con criterios reales: cercanía, kilómetro cero…«, señalan. «Más desde la práctica que desde el discurso».
Todo apunta a que 2026 será para Zooco Estudio un año de continuidad bien entendida. De crecer, sí, pero con criterio. De asumir más escala y más complejidad sin renunciar al control del proyecto ni a una arquitectura pensada hasta el último detalle. Y con una cita ya marcada en el calendario: su vuelta a Casa Decor de la mano de Geberit, tras haber conseguido el Premio al Mejor Proyecto en la pasada edición. Una oportunidad perfecta para volver a medir el alcance de una manera de hacer que sigue evolucionando sin perder el rumbo.
Desde aquí os deseamos que 2026 llegue cargado de nuevos retos, inspiración y satisfacciones en cada proyecto. ¡Feliz año, equipo Zooco!


