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El blog de Casa Decor: La casa se mueve
BLOG: LA CASA SE MUEVE

Luis Barragán, maestro de la luz y del color

Luis Barragán, maestro de la luz y del color
29 / 09 / 2022

El uso de los colores, los espacios abiertos y la luz como un elemento integral de su obra es la característica de la arquitectura de Luis Barragán, único mexicano ganador del prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura (1980), máximo galardón que se otorga a un arquitecto por sus consistentes y significativas contribuciones a la sociedad a través del arte de la arquitectura.

Conocido mundialmente por sus paisajes serenos y elegantes que incluyen casas estilosas, hermosos jardines, plazas magníficas y fuentes artísticas, Luis Barragán es un referente de la arquitectura y el paisajismo latinoamericanos y mundiales. Con sus obras, este ingeniero civil de profesión y arquitecto por trayectoria, fue el creador de la arquitectura emocional, la cual demostró que hacer arquitectura iba más allá de cumplir con una funcionalidad.

Su trabajo ha sido llamado minimalista, pero sin embargo es suntuoso en color y textura. Planos puros, ya sean paredes de estuco, adobe, madera o incluso agua, son sus elementos compositivos, todos interactuando con la naturaleza. En este post, rendimos homenaje a este genio mexicano a través de algunas de sus obras más representativas.

Ingeniero de profesión, arquitecto por vocación

Nacido en Guadalajara (México), Luis pertenecía a una familia católica acomodada. Su infancia transcurre de manera apacible en el rancho familiar de Corrales. Este entorno rural de México será el primer gran recuerdo en su vida y que más tarde influenciará sus obras. Aunque se graduó en ingeniería en 1923, su formación estuvo muy vinculada al arte y al humanismo, esto hizo que la arquitectura terminara siendo su verdadera vocación, aunque no obtuviera el título oficial en esta disciplina. Así, durante el resto de su vida firmó, alternativamente, como ingeniero, como arquitecto o como arquitecto paisajista.

Tras terminar sus estudios, en 1924  estuvo viajando por Europa durante dos años. Un viaje de placer y descubrimiento que lo acercó a la obra de Ferdinand Bac (artista,  escritor, dibujante y paisajista), iniciándose una relación personal entre ambos. Además, durante este viaje quedaría impresionado con la belleza de los jardines del Generalife de Granada o las villas italianas y toda la costa del Mediterráneo.

Una vez de vuelta a México, la primera etapa de sus trabajos los desarrolló en su ciudad natal, desde el año 1927 hasta 1936, de hecho se le conoció como uno de los pertenecientes a la Escuela Tapatía o Escuela de Guadalajara. Las casas que construyó en ese período se caracterizan por una mezcla entre la arquitectura colonial y popular mezclada con elementos de la arquitectura mediterránea.

Quizás la más representativa de aquella época es la Casa Franco, construida en 1929 para el Sr. Ildefonso Franco. Esta casa es considerada una de las 10 primeras obras de Barragán, que contaba con tan sólo 27 años cuando se edificó esta finca. En esta, destacan los arcos y azulejos que recuerdan al estilo marroquí de Granada, así como los detalles en madera en ventanas y la cancela de entrada.

En 1936 se instaló definitivamente en la Ciudad de México, donde construyó residencias y algunos edificios de departamentos en la colonia Cuauhtémoc. Pero en 1939, decide apartarse de la arquitectura para realizar proyectos de jardines. Una de sus contribuciones más destacadas en ese tiempo fue ayudar a desarrollar el proyecto urbanístico de Jardines del Pedregal de San Ángel, ubicado al sur de la Ciudad de México. Con su diseño de jardines de rocas y estrictas normas de construcción, el arquitecto buscaba proteger el paisaje y, específicamente, celebrar la belleza de la piedra volcánica de la zona.

Casa estudio Luis Barragán

Hasta el último día de su vida (1988),  Luis Barragán vivió en la casa-estudio que construyó en el barrio de Tacubaya. Con el paso de los años se convirtió en un laboratorio personal desde 1947 hasta 1988.

Todo el tiempo modificaba el espacio para que fuera lo más habitable posible para él, entendiendo un cambio en las personas con el paso de los años y las experiencias. Este espacio es un ensayo en su búsqueda de la trascendencia, pero también de introspección, en él rindió tributo a la belleza, buscó la serenidad y la hermandad con la naturaleza.

En 2004, la UNESCO reconoció la trascendencia internacional de esta estructura al incluirla en su lista de Patrimonio Mundial, siendo esta la única propiedad individual en América Latina que ha alcanzado esta distinción, definida por la UNESCO como una obra maestra en el desarrollo del movimiento moderno que combina elementos tradicionales y vernáculos, así como diversos elementos filosóficos y artísticos. Hoy en día, la casa estudio Luis Barragán funciona como un museo que puede visitarse

Sin duda, se trata de un espacio muy emocional, donde al final reposa la mayor parte de su legado. Visita ineludible para los amantes de la arquitectura, es un perfecto compendio de todas sus obsesiones como arquitecto y su buen hacer. Y es que el legado del genio Luís Barragán continúa sorprendiendo y admirnado a las nuevas generaciones de arquitectos y amantes del arte.

En Casa Decor 2022, Ana Mª Fernández, de Nometri, quiso rendir un homenaje al color, de manera que era posible sentir la energía y presencia del arquitecto. Con el nombre de Rosa Mexicano, la interiorista proyectó un espacio emocional, en el que destacaban las formas geométricas, los juegos cromáticos y las texturas irregulares, así como el manejo de la luz y el balance entre la línea recta de la arquitectura de Luis Barragán.

Torres de Satélite

Realizadas en colaboración con el escultor Mathias Goeritz, las Torres de Satélite fueron una de las primeras esculturas a gran escala en la capital. Con una altura de entre 52 y 30 metros, estas esculturas de colores marcan la entrada a Ciudad Satélite, una colonia que en su momento se encontraba a las afueras de la Ciudad de México. La idea era edificar un símbolo visual de Ciudad Satélite, una zona habitacional diseñada por Mario Pani. Fue así como se dio lugar a las cinco torres de concreto, de planta triangular y diferentes colores y alturas, que pueden apreciarse desde lejos y cuentan con un efecto visual de movimiento.

Inauguradas en 1958, originalmente las torres estaban pintadas de blanco, amarillo y ocre, siguiendo con el esquema de color de las torres de San Gimignano, en las que están inspiradas. Sin embargo, en 1976 fueron pintadas de sus colores actuales —dos blancas, una roja, una amarilla y una azul— y se han mantenido así desde entonces.

La Fuente de los Amantes

Considerada por muchos como uno de los proyectos de paisajismo más hermoso de Barragán, en 1964 comenzó el proyecto de una de sus obras más representativas: la Fuente de los Amantes, ubicada dentro de Los Clubes, en el municipio de Atizapán, Estado de México.

Esta obra se enmarca dentro de una intervención mayor, asociada al mismo proyecto de la Cuadra San Cristóbal (unas caballerizas), esta fuente es un espacio central dentro del proyecto. Debía ser un lugar de reunión para jinetes y caballos, aunque su diseño responde a un bebedero para los animales y no a una fuente decorativa. El conjunto, terminado en 1969, usa de manera excepcional el agua, la geometría en diferentes planos y el color, tres elementos muy recurrentes a lo largo de la carrera de Barragán. Pensada más como un bebedero que como una fuente, Barragán explica que calculó la profundidad del estanque “para que al pasar el caballo, le llegara el agua a la panza”.

Casa Gilardi

La Casa Gilardi fue el último gran proyecto de Luis Barragán. Esta edificación toma inspiración en la cultura mexicana y en la obra de los artistas plásticos Diego Rivera y Frida Kahlo. La casa se construyó cuando Barragán tenía 80 años y después de casi 10 años de inactividad.

Los dos elementos más interesantes de la casa, según el propio Barragán, fueron el árbol de jacaranda —que se mantuvo bajo petición del dueño— y la piscina, que colocó junto al comedor. Estos elementos, aunados al color y a las luces que inundan el espacio, convierten esta casa en una verdadera experiencia sensorial. La residencia destaca por el rosa de su fachada. Está configurada en dos volúmenes y un patio que los une.

Al igual que toda la arquitectura de Barragán, todos los espacios de esta casa ofrecen una multitud de sensaciones, a través de los juegos de luces, colores, distribución y elementos arquitectónicos. Una luz amarilla que traspasa pequeñas aperturas verticales, inunda el corredor que llega a un espacio minimalista con un espejo de agua junto al comedor, donde un muro pintado en color rojo sostiene el tragaluz.

Aunque el reconocimiento internacional lo alcanzó al final de su carrera, gracias en parte al Museo de Arte Moderno de Nueva York que, en 1976, realizó la primera exposición sobre su obra, hoy la obra de Barragán es divulgada en todo el mundo. Aquejado de la enfermedad de Parkinson que le impedía trabajar, en 1985 visitó la ciudad de Guadalajara para recibir el Premio Jalisco y en 1987 fue distinguido con el Premio Nacional de Arquitectura. Falleció el 22 de noviembre de 1988 en su casa de Tacubaya; sus restos fueron trasladados a Guadalajara para depositarlos en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.

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