Los vestíbulos de Casa Decor 2026, mucho más que zonas de paso

Si antes el hall era poco más que un lugar de tránsito, en Casa Decor 2026 queda clarísimo que ya no se concibe como un simple paso hacia otra estancia: ahora tiene personalidad propia, narrativa, intención decorativa y, en muchos casos, más carácter que el propio salón. En nuestro recorrido por los espacios de esta edición, nos detenemos en 4 lobbies muy diferentes entre sí, pero con algo en común: todas demuestran que el diseño también puede ocurrir en esos metros que normalmente pasan desapercibidos.

Instalación artística
En la planta baja nos recibe «Umbral«, el espacio firmado por Lucas y Hernández-Gil para Arcos, y ya te avisamos: no es el típico lobby que ves y sigues adelante. El espacio gira alrededor de una espectacular lámpara escultórica formada por tubos de metacrilato que prácticamente flota sobre el visitante y convierte el techo en protagonista absoluto.
Un tono azul klein tiñe el ambiente y aporta ese punto emocional, casi hipnótico, que hace que el espacio tenga algo de escenografía contemporánea. Y ojo al guiño industrial: dos tótems verticales realizados con troqueles metálicos sobrantes del proceso de fabricación de los cuchillos de Arcos ponen sobre la mesa una idea muy actual en interiorismo, la de convertir el material en relato. En el espacio también encontramos dos gabinetes de curiosidades con menaje de la marca. El resultado es un hall conceptual, rotundo y muy artístico, de esos que no se olvidan fácil.

Vestibulum: el hall más teatral (y más inesperado) de Casa Decor
Subimos a la primera planta y el registro cambia por completo. «Vestibulum«, de Verónica Montijano, es puro dramatismo bien entendido. Un lobby donde el clasicismo se mezcla con la fantasía y donde todo está pensado para provocar un pequeño efecto wow. La inspiración manierista se nota en las proporciones exageradas, en el juego con las escalas y en esa sensación de estar dentro de una escenografía casi museística.

Aquí el arte no acompaña: manda. Está en las paredes, en el suelo, en el techo y hasta en el mobiliario. Las obras de Ignacio Goitia conviven con los sorprendentes Smörfs –unas esculturas de mármol firmadas por Venske & Spänle– que aparecen invadiendo el espacio con un punto surrealista y juguetón. Todo ello envuelto en una propuesta muy consciente con los materiales decorativos, ya que se apuesta por acabados 100% reciclados y por una instalación lumínica que recuerda a una gran red de pesca suspendida, casi como si el espacio estuviera atrapado dentro de una obra de arte.
En el proyecto también han colaborado Airzone (termostato y sensor de calidad de aire) y BTicino, con los mecanismo.

De los sentidos al alma: un hall dividido en dos mundos opuestos
En la segunda planta, Keinzo Interiores firma una propuesta conceptual. «De los sentidos al alma» es un espacio que convierte un hall en una experiencia emocional. Y sí, suena intenso… pero cuando lo ves, tiene todo el sentido.
La propuesta ocupa un espacio en forma de L y se divide en dos ambientes radicalmente distintos. El primero es rojo, intenso, casi teatral: una atmósfera envolvente en la que destaca una gran manzana dorada como símbolo de la tensión entre deseo material y conciencia. Todo aquí invita al impacto sensorial, con materiales ricos en textura, superficies reflectantes de Homapal, travertino rojo, roble tintado y juegos de brillos que multiplican la profundidad.

Después llega el giro. La segunda parte del recorrido cambia por completo y se vuelve blanca, luminosa y casi etérea. Aquí entran en juego el agua, los espejos y la luz para crear una sensación de calma y limpieza visual que contrasta con la intensidad inicial. La cerámica 3D de las paredes, de Gresmanc Group, junto a la celosía que integra arquitectura y naturaleza, termina de construir un espacio que funciona casi como una metáfora visual: del exceso al equilibrio, de lo tangible a lo introspectivo.
De la ejecución del proyecto se encargó la empresa De Lucio.

Cobalto: el lobby de hotel en el que querrías quedarte horas
También en la segunda planta encontramos «Cobalto. The Lobby», de ESs, Interiores, el estudio de Sandra Antón. La idea aquí es reinterpretar el hall de hotel como un lugar donde apetece estar. Y vaya si lo consigue.
Todo gira alrededor del azul cobalto, un tono profundo, sofisticado y con ese punto teatral que da muchísima personalidad. El porcelánico efecto mármol Andes Blue, de Xtone, en combinación con el Glem White Nature, reviste el suelo y se extiende por el gran mostrador curvo y por las patas del espectacular sofá sinuoso que vertebra el espacio, tapizado en una seda azul. Con formas 3D en abanico, este motivo Art Decó se repite en el zócalo de 30 cm del visillo. El resultado es elegante, inmersivo y muy cinematográfico.

Sandra Antón mezcla además referencias art decó, guiños a la Bauhaus y una selección de materiales riquísima: sedas con relieve, tapices murales, molduras curvas realizadas artesanalmente, pintura al corcho en tonos tierra de Diasen y una iluminación filtrada a través de visillos y estores motorizados en las ventanas, que se han convertido en dos ojos de buey.
El broche final lo ponen varias piezas de anticuario, entre ellas una lámpara de cristal de Murano, italiana, en cascada y un impresionante chiffonnier art decó que recibe al visitante como si estuvieras entrando en el lobby de un hotel boutique de otra época. Sobre el mostrador, una selección de perfumeros y jarrones en azul cobalto. Glamour, sí, pero del bueno.


