Lo vimos por primera vez… ¡en Casa Decor!

Mucho antes de que algunas tendencias decorativas se hicieran habituales, Casa Decor nos las adelantó. Cocinas abiertas a otras estancias, televisores colgados de la pared, duchas con hidromasaje, cerámica más allá del baño o paredes preparadas para escribir fueron algunas de aquellas propuestas que, con el tiempo, han dejado de resultar excepcionales.
En «Tal como éramos» recuperamos algunas de las novedades que en su día despertaron nuestra curiosidad y que hoy vemos con absoluta normalidad. Al volver sobre ellas con los ojos de 2026, resulta interesante comprobar cuáles se consolidaron, cuáles han evolucionado y cuáles abrieron el camino a soluciones que entonces apenas podíamos imaginar.
Porque Casa Decor siempre ha sido también eso: un escaparate desde el que anticiparse a los cambios en el interiorismo, descubrir nuevos materiales y productos y asomarse a otras formas de vivir los espacios antes de que se conviertan en algo habitual.

1. Cerámica fuera del baño y la cocina
Cuando Culdesac presentó su propuesta en Casa Decor Madrid 2008, la cerámica ya empezaba a reclamar nuevos territorios. En aquel proyecto, el revestimiento aparecía lejos de sus usos habituales y demostraba que sus posibilidades iban mucho más allá de proteger una pared de las salpicaduras: también podía aportar textura, presencia y carácter a un espacio.
Dieciocho años después, aquella evolución tiene una buena continuación en Casa Decor 2026. En el espacio de Neolith diseñado por PersonalK, «Entre superficies y palabras«, una gran librería de seis cuerpos llevó la superficie sinterizada directamente al mobiliario. Sus planos, inclinados 45 grados, hacían que el resultado cambiara según desde dónde se mirara: en unos ángulos destacaban los libros y en otros ganaba presencia el Neolith Himalaya Crystal, utilizado para revestir la estructura. La librería recibió la 1ª Mención de Honor en los Premios Casa Decor al Mejor Diseño Original de Profesional.

2. Las cocinas ultramodernas
Hornos multifunción, cafeteras integradas, campanas de gran potencia, placas de inducción y electrodomésticos perfectamente encastrados dibujaban una cocina que tenía poco que ver con la imagen tradicional de esta estancia.
Hoy aquella sofisticación forma parte del equipamiento habitual de muchas cocinas, aunque la tecnología ha ido mucho más lejos: electrodomésticos conectados, programas inteligentes, extracción integrada en la placa y sistemas que permiten controlar diferentes funciones desde dispositivos móviles. La cocina que entonces parecía casi un laboratorio se ha convertido en uno de los espacios más tecnológicos de la casa.

3. El almacenaje quedó a la vista
Armarios de cocina, closets y vestidores prescindieron de las puertas para enseñar lo que guardaban. El orden adquiría así una dimensión estética y los propios objetos pasaban a formar parte de la decoración.
La idea sigue presente, aunque hoy suele combinarse con zonas cerradas. Estantes abiertos, vestidores sin puertas y frentes acristalados permiten decidir qué queremos enseñar y qué preferimos mantener fuera de la vista.

4. Los acabados de alto brillo
Frentes lacados, superficies brillantes y una gama cromática que se alejaba del blanco y la madera tradicional anticipaban una cocina mucho más expresiva.
Desde entonces, la paleta se ha ampliado enormemente. Verdes, azules, granates, tierras o tonos oscuros se combinan hoy con maderas y piedras, si bien los acabados mates han tomado el relevo de buena parte de aquellos brillos. Y si no, acuérdate de «La Cuisine Bourgogne Dorée» que Inmaculada Recio diseñó para la firma Trae en la pasada edición de Casa Decor.

5. La pintura de pizarra
La pintura de pizarra trasladó una superficie asociada a colegios y oficinas al interior doméstico. En la cocina servía para hacer listas; en una zona de trabajo sustituía al corcho y en los dormitorios infantiles se convertía en un enorme soporte para dibujar.
Más de veinte años después, aquella idea ha encontrado nuevas versiones en papeles pintados, pinturas magnéticas, paneles y superficies personalizables. Pero el principio continúa intacto: convertir una pared en algo más que un fondo.

6. La cocina se convirtió en el corazón de la casa
En Casa Decor Barcelona 1997, Francesc Rifé planteó una cocina que recuperaba una función que había ido perdiendo: reunir a la familia y a los amigos. Cocinar, comer y conversar sucedían en un mismo espacio, haciendo de esta estancia un lugar para quedarse y no solo para preparar la comida.
Aquella concepción anticipaba la cocina abierta que después se generalizaría. Integrada con el comedor o el salón, con una isla o una península como punto de encuentro, la cocina terminó ocupando un lugar central en la vida cotidiana de muchas casas.

7. Los aparatos tecnológicos encontraron su sitio en la decoración
En Casa Decor, la tecnología empezó a dejar de esconderse. Televisores, equipos de sonido, altavoces y otros dispositivos comenzaron a integrarse en los espacios con un diseño cuidado, hasta el punto de que podían formar parte de la decoración en lugar de intentar pasar desapercibidos.
La tecnología doméstica ha cambiado por completo desde entonces, pero la cuestión sigue siendo relevante. Hoy existen altavoces que parecen objetos decorativos, pantallas integradas en muebles y sistemas que prácticamente desaparecen de la vista.

8. La ducha ganó funciones propias de un spa
No se sabe muy bien si por la falta de tiempo o por la escasez de espacio, la bañera cedió paso a las duchas llenas de glamour y comodidad. Las mamparas de cristal, los revestimientos de alta gama, las grandes alcachofas que permiten regular la intensidad del agua y los platos de diseños exquisitos lograron que se convirtieran en nuestro nuevo placer diario
Lo que entonces parecía un lujo poco habitual se ha normalizado. Las duchas actuales incorporan diferentes tipos de salida de agua, sistemas termostáticos y soluciones orientadas al bienestar.

9. El gris dejó de parecer aburrido
Aquel color asociado durante años a interiores serios empezó a ocupar salones, dormitorios e incluso habitaciones infantiles. El gris demostraba que podía funcionar como una base versátil y no necesariamente fría.
Con el tiempo se convirtió en uno de los neutros habituales del interiorismo. Después llegaron el «greige», los grises cálidos y otras variantes que han ampliado todavía más su recorrido.

10. Las pantallas de plasma
El televisor tenía hasta entonces un lugar propio: el mueble del salón. Sin embargo, a finales de los 90, descubrimos en Casa Decor la televisión de pantalla plana…. ¡que se podía colgar en la pared! Por fin ese antiestético aparato se convertía en un elemento decorativo digno y sofisticado.
Aquel gesto modificó por completo la zona de estar. Después llegaron modelos cada vez más finos y soluciones capaces incluso de hacer que la pantalla pareciera un cuadro o desapareciera cuando no estaba encendida.

11. Una habitación empezó a servir para varias cosas
En Casa Decor hemos descubierto espacios que nos son lo que parecen: oficinas que son viviendas, salones que esconden cocinas, comedores que se convierten en centro de trabajo… Los espacios multifuncionales vinieron a solucionar las necesidades de los distintos tipos de vida moderna.
La necesidad de aprovechar cada metro ha hecho que esta idea gane todavía más peso. El teletrabajo, en particular, ha llevado a buscar zonas de trabajo que puedan integrarse en dormitorios, salones, cocinas o espacios de paso sin convertir necesariamente toda una habitación en despacho.

12. El tamaño XXL
Los objetos cotidianos, desde las lámparas y los electrodomésticos hasta las camas, se sobredimensioaron y adquirieron tamaños fuera de serie. El tamaño empezó a utilizarse también como recurso decorativo.
Las piezas de gran formato siguen teniendo su lugar en el interiorismo actual, aunque su uso exige medir bien el espacio.

13. El acero inoxidable llegó a la cocina doméstica
A finales de los noventa, el acero inoxidable comenzó a abandonar el ámbito profesional para entrar en las cocinas de las viviendas. Aparecía en superficies, muebles y sistemas de almacenaje suspendidos.
Después compartiría espacio con maderas, piedras, lacas y otros metales, pero nunca desapareció. Sigue presente, especialmente en cocinas que buscan una estética más técnica o vinculada al mundo profesional.

14. Los muebles modulares
Los sistemas modulares permitían organizar una habitación mediante piezas combinables y adaptar la composición a las necesidades de cada persona y a las dimensiones disponibles.
La fórmula sigue plenamente vigente, aunque hoy se aplica a muchas más zonas de la casa. Cocinas, vestidores, librerías, muebles de salón y espacios de trabajo recurren a sistemas que pueden crecer, reducirse o reorganizarse.

15. El loft llegó también a los pisos pequeños
El concepto nacido en las grandes superficies industriales de Nueva York encontró una versión doméstica mucho más compacta. Menos tabiques y mayor continuidad visual permitían ganar sensación de amplitud incluso cuando los metros eran escasos.
La necesidad sigue siendo la misma, aunque hoy existen más recursos para mantener cierta independencia entre zonas: puertas correderas, cerramientos de vidrio, paneles móviles o muebles que delimitan sin levantar un tabique completo.

16. El hidromasaje llegó a la ducha
A finales de los 90, las columnas de hidromasaje llevaron al cuarto de baño una tecnología que entonces parecía extraordinaria. Diferentes chorros y posibilidades de regulación hicieron de la ducha algo mucho más sofisticado.
Con el tiempo, aquella innovación se integró en una oferta mucho más amplia de equipamiento para el bienestar: rociadores de techo, duchas de efecto lluvia, termostatos y sistemas que permiten personalizar la experiencia.

17. La fotografía digital
La impresión digital permitió llevar fotografías y diseños a superficies muy diferentes: tela, cristal, metacrilato o acero. Las posibilidades decorativas se multiplicaron al no depender ya de un marco convencional.
La tecnología ha avanzado mucho desde entonces y permite personalizar revestimientos, cerámicas, textiles y otras superficies con una libertad que hace veinte años resultaba difícil de imaginar.

18. Las encimeras perdieron las juntas
Las superficies continuas permitieron hacer encimeras sin interrupciones visibles e integrar incluso el fregadero en el mismo material. La resistencia a la humedad, las manchas y las altas temperaturas añadía además una ventaja práctica.
Desde entonces han aparecido nuevas generaciones de superficies técnicas y piezas de gran formato que llevan todavía más lejos esa continuidad, tanto en cocinas como en baños.

19. La luz pasó a formar parte del proyecto arquitectónico
La iluminación empezó a tener un papel mucho más activo. Nuevas fuentes de luz, sistemas digitales y LED permitían trabajar no solo con lámparas, sino también con efectos, recorridos y elementos integrados en la propia arquitectura.
Hoy la iluminación se diseña desde el principio junto con el resto del espacio. Temperatura de color, regulación, escenas y sistemas inteligentes han ampliado enormemente las posibilidades que entonces empezaban a asomarse.

20. El paisajismo entró en el proyecto de interiorismo
Jardines, terrazas y zonas verdes empezaron a plantearse como una parte más del conjunto. La elección de especies, la relación con el entorno y la continuidad entre interior y exterior adquirieron un papel mucho más relevante.
Esa conexión se ha reforzado con los años. Hoy una terraza puede plantearse como una habitación más y el paisajismo tiene en cuenta, además, cuestiones como el consumo de agua, el mantenimiento y la adaptación de las especies al clima.


