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Espacios públicos

Cristina Amigo pone el broche de oro al interiorismo de un exótico restaurante

Cristina Amigo pone el broche de oro al interiorismo de un exótico restaurante
16 / 10 / 2020

La arquitecta de interiores Cristina Amigo se estrenó en Casa Decor en la edición de 2019, con «Escala«, un proyecto con el que se logró dar un aire nuevo a la escalera del edificio de Núñez de Balboa 56 e integrarla en la exposición con una intervención mínima, puesto que era un elemento protegido. En 2020, firmó el Espacio Laminam, «Digital Art Gallery«, un ambiente con el que quiso demostrar la versatilidad de esta piedra sinterizada, con múltiples acabados y aplicaciones.

Dos propuestas que dejaron claro la capacidad de Cristina por diseñar espacios únicos, con personalidad, tal y como hace en sus trabajos de interiorista, profesión a la que se dedica desde hace más de quince años. Hoy presentamos uno de sus últimos proyectos: el restaurante de comida australiana Red Roo, en la calle Ferraz de Madrid.

Proyecto de interiorismo de Cristina Amigo

El toque de la interiorista

Su nombre se traduce como «canguro rojo» y es un lugar dedicado a la gastronomía australiana. El reto de Cristina fue aunar el sello de la franquicia con elementos que lo diferenciaran. «He buscado potenciar su carácter con el rojo bermellón, transmitir dinamismo con el neón led G’day y frescura con jardines verticales y plantas colgantes», nos cuenta la interiorista.

Proyecto de Cristina Amigo

Distribución en forma de L

Con una superficie de 150 metros cuadrados, el restaurante se distribuye en una zona de barra, situada nada más entrar al local; dos salones con mesas y sillas para comer y los aseos. En esta misma planta se encuentra también la cocina, con una pared de cristal transparente que permite al comensal apreciar la preparación en vivo de cada plato. Además, tiene un sótano, de 40 metros.

Proyecto de Cristina Amigo

El rojo como protagonista

Cuando los propietarios de la franquicia se pusieron en contacto con Cristina Amigo, el local estaba recién reformado, pero le faltaba una decoración cuidada para convertirlo en un lugar con personalidad, que cautivara a primera vista. La interiorista se propuso, no solo dotarle de una estética atractiva, de aire industrial, sino también reflejar el carácter vitalista que siempre busca transmitir la cadena de restaurantes.

El rojo, conocido por estimular y excitar, se relaciona estrechamente con la pasión y la energía, y también se asocia a la carne tierna y jugosa. Por eso, en los restaurantes Red Roo, especialistas en carnes exóticas (canguro, camello, avestruz, cocodrilo…), este color está siempre presente en la decoración. Aún así, para multiplicar su poder vitalista, Cristina decidió meter más color del previsto y, eso sí, al ser un tono tan intenso, se combinó con neutros.

Proyecto de Cristina Amigo

Look industrial

El frente de ladrillo visto –un elemento recurrente en los proyectos de Cristina–, un porcelánico que imita madera en el suelo, así como los muebles de madera y las lámparas de acero, fueron clave para conseguir reproducir una atmósfera industrial.

En la decoración de las paredes, los frentes pintados en rojo y el ladrillo se alternaron con pintura en un tono gris muy suave. Además, había una serie de láminas enmarcadas y pequeños adornos que la interiorista sustituyó por otros elementos, entre los que destaca un jardín vertical con plantas artificiales.

Proyecto de Cristina Amigo

Elementos decorativos

El mapa de Australia, uno de los detalles que se repite en estas franquicias, decora una de las paredes del salón principal. Sin embargo, Cristina quiso personalizarlo y darle un toque más acabado sustituyendo el fondo blanco original por la bandera australiana.

La figura de tiburón blanco, que vemos justo en frente, es otra de las señas de identidad de todos los restaurantes de la cadena. Y es que, en las playas de Australia hay tiburones, y muchos. Debajo de este elemento decorativo, Cristina tiene previsto colocar una tabla de surf.

Proyecto de Cristina Amigo

Una nota de frescura

Además de decorar los techos con plantas colgantes, Cristina Amigo decoró uno de los salones con un jardín vertical artificial. El neón led G-Day es un diseño de la interiorista.

El techo de todo el restaurante se pintó de negro para ocultar las instalaciones existentes y dar una mayor profundidad.

Y llegamos al segundo salón, donde un gran vinilo de Surfers Paradise Beach, una de las playas más famosas de Australia, decora las paredes. Esta imagen paradisiaca se combinó con un revestimiento de bambú inspirado en los chiringuitos de las mejores playas australianas.

Un proyecto en el que, a pesar de partir de una serie de requisitos y condicionantes dados por la franquicia, la interiorista Cristina Amigo puso el toque final con una decoración cuidada, centrada en lograr un espacio vitalista y fresco.

Fotografías: Whatthejuan.

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