Librerías y estanterías que se diseñaron «ad hoc» para Casa Decor

Aunque se suelan mezclar en la conversación, no es lo mismo una librería, pensada para exhibir libros, objetos de viaje o cerámica que apetece lucir, que una estantería, más volcada en organizar, o que un mueble de almacenaje con puertas y cajones, ideado para esconder todo lo que no se quiere tener a la vista. Pero al final lo que se busca es lo mismo: encontrarle un sitio a todo lo que se acumula en casa.
En cada edición de Casa Decor, algunos de los interioristas y arquitectos participantes diseñan librerías, estanterías y muebles de almacenaje ex profeso para el espacio que firman, propuestas que se convierten en una excelente fuente de inspiración para quienes buscan ideas prácticas y con personalidad para su casa. Repasamos algunas de las más destacadas de los últimos años.


La librería como pieza central del salón
Casa Decor 2026 nos dejó dos espacios que giraron por completo en torno a la librería. En el salón «Cultura y Diseño» de El Corte Inglés, Marta Ureta y Decor Studio se enfrentaron a un reto de escala: techos altísimos, vidrieras y columnas clásicas que pedían a gritos un contrapunto contemporáneo. La respuesta fue una gran jaula de metal negro que trepa por la pared hasta casi seis metros de altura, levantada módulo a módulo y pensada para alojar libros y piezas decorativas a partes iguales. El proyecto tomó como referencia la librería «Murray» de El Corte Inglés Home, y deja una lección fácil de aplicar en casa: en estancias de techos generosos, conviene pensar en vertical antes que en horizontal, así se aprovecha el volumen sin robarle metros al suelo.
En el salón «Entre superficies y palabras«, que Pilar Alberola y Lucía González-Orús, de PersonalK, idearon para Neolith como una reinterpretación de la biblioteca familiar, la propuesta fue bien distinta: paneles decorativos de Neolith y Alvic organizados en módulos de 80 x 260 cm, con un sistema de montaje pensado para instalarse y trasladarse sin complicaciones. Lo interesante de este diseño estaba en cómo jugaba con la mirada: a medida que se recorría el espacio, los libros iban desapareciendo poco a poco hasta dejar ver el panel completo, algo que rebajaba esa sensación de saturación visual que a veces generan las estanterías muy cargadas. Un truco fácil de copiar en casa: alternar baldas llenas con paños vacíos donde se luzca el propio material del mueble.
Próximamente contaremos con Marta Ureta, máxima responsable de estilismo y ambientación de El Corte Inglés, y con las interioristas de PersonalK para que profundicen en sus diseños y compartan también trucos sobre cómo decorar las baldas.


Artesanía y color en clave Memphis
En la edición 2025, Miriam Alía firmó para Nais la librería del bistró «Solana«, una pieza que combinaba cerámica artesanal y madera de roble, y platos pintados a mano y naranjas frescas a modo de decoración. Inspirada en el movimiento Memphis y en la calidez de la cultura mexicana, la interiorisra recurrió a patrones geométricos y tonos vibrantes para levantar un mueble lúdico, sensorial y muy fotogénico. que, además, integraba una barra para comidas informales, acompañada de un par de taburetes. La estantería la realizó la firma de mobiliario Lagrama, y las baldas incorporaban iluminación de Häfele, que resaltaba cada pieza expuesta.




Del acero al roble, tres estilos muy distintos
El Palacio de la Trinidad, sede de la edición Casa Decor 2024, reunió tres formas muy distintas de resolver el almacenaje y la exhibición en un mismo mueble.
Para la zona de estar «Entre dos aguas«, Javier Tomás, de Juka Interiorismo, diseñó una estantería de acero bañado en cobre inspirada en las Setas de Sevilla y en el arte andaluz del propio edificio. Un guiño al entorno que conviene tener presente antes de decorar cualquier estancia: mirar bien el espacio y dejar que el propio lugar dicte parte del diseño suele dar mejores resultados que partir de cero.
En la cocina «A Kitchen to Contemplate«, Steven Littlehales presentó una estantería de pared retroiluminada en madera de roble de origen certificado FSC. La luz integrada, además de dar un aire sofisticado al conjunto, tiene una utilidad muy concreta: pone en valor los objetos que se colocan encima, algo especialmente útil en cocinas abiertas donde la vajilla o los libros de recetas también forman parte de la decoración.
En la zona social del auditorio «Berlin Calling«, encontrábamos un mueble curvo diseñado por Sandra Antón, que combinaba baldas abiertas con armarios y zonas de almacenaje cerradas. Una fórmula ideal para exhibir solo una parte de lo que se guarda y dejar el resto fuera de la vista.

La estantería como escaparate
Unos años antes, en Casa Decor 2021, Hellen Halls diseñó para el espacio «Los dorados 50» una pieza que sobresalía de la pared a modo de escaparate. Para ganar profundidad recurrió a baldas de trillaje de pladur, y remató los cantos con molduras de Orac que, además de aportar acabado, escondían la iluminación directa.
Estas 7 propuestas confirman que, antes de comprar o diseñar una librería, una estantería o cualquier otro un mueble de almacenaje, conviene valorar la altura del techo, la luz natural que recibe la pared en la que se va a ubicar y qué se quiere mostrar frente a lo que se prefiere guardar.


