El año que la Navidad llegó a Casa Decor

Los seguidores de Casa Decor saben bien que esta Exposición de decoración e interiorismo suele abrir sus puertas en primavera. Sin embargo, a lo largo de sus 60 ediciones ha habido algunas excepciones. Una de ellas fue la de 2018, celebrada en invierno, del 15 de febrero al 25 de marzo, en el edificio de Francisco de Rojas 2.
Aquellos meses previos, justo cuando Casa Decor entra en una casa aún vacía para empezar a darle forma, organizamos «Arte Abierto», una exposición de arte contemporáneo que en pleno mes de diciembre lo llenó de creadores, obras y movimiento. Y claro, con el Adviento ya en marcha y los espacios todavía desnudos, pasó lo inevitable: el espíritu navideño se coló en la casa.
Decorar espacios vacíos es casi un reflejo automático, y más aún cuando el calendario acompaña.

Antes de cruzar la puerta
En la fachada, flanqueando la puerta de entrada al edificio, se colocaron dos grandes coronas vegetales que marcaban el acceso y dejaban claro que algo especial estaba ocurriendo dentro. Eran coronas generosas, muy naturales, compuestas por una mezcla rica de verdes, piñas, ramas, bayas rojas y pequeños detalles en tonos cálidos, con toques de luz integrados de forma discreta.
Si te fijas, colocar dos piezas iguales a ambos lados de la puerta es un recurso sencillo y muy eficaz en decoración: en entradas importantes, crea orden visual y refuerza la sensación de bienvenida. Además, apostar por materiales naturales y composiciones poco rígidas evita que el resultado resulte artificial o excesivamente formal.

El peso de lo natural
Ya en el portal, la reja que daba paso a las escaleras se rodeó con una frondosa guirnalda vegetal realizada con abeto, eucalipto, roble rojo, piñas, falsa pimienta y hélix. Una combinación que aportaba textura, profundidad y ese aire silvestre tan propio del invierno.
Mezclar distintos tipos de verde, jugar con hojas grandes y pequeñas y añadir elementos del entorno ayuda a que la decoración resulte más orgánica y menos previsible. Y es que muchas veces, el estilismo más efectivo es la que se inspira directamente en la naturaleza y se apoya en materiales sencillos, bien combinados. Además, en espacios como este, donde hay carácter y elementos originales, la decoración funciona mejor cuando acompaña y no compite.

El árbol, siempre protagonista
Y, cómo no, llegó el momento del árbol. Elegirlo bien es fundamental, porque suele convertirse en el eje visual de toda la decoración navideña. En esta ocasión se eligió un árbol artificial por su forma y su presencia, y se engalanó con ramas de abeto, eucalipto y paniculata que daba un ligero efecto nieve, para darle un acabado más natural.
La iluminación se resolvió con pequeñas luces blancas, de grano de arroz, repartidas de forma uniforme para crear una luz cálida y envolvente. Los adornos siguieron la misma lógica que el resto de la decoración: pocos, bien escogidos y en una gama cromática coherente, con el rojo como acento.
Para esta decoración navideña contamos con la colaboración de Ana Herrera y María López Dóriga, de Floristerina, que aportaron su experiencia floral a una Navidad poco habitual, pero muy recordada, en Casa Decor.


