• Buscar
El blog de Casa Decor: La casa se mueve
BLOG: LA CASA SE MUEVE

Plaza de Canalejas, breve paseo por su historia

Plaza de Canalejas, breve paseo por su historia
21 / 12 / 2020

Quienes hayan pasado estos días por la Plaza de Canalejas, habrán podido comprobar como este emblemático espacio madrileño va recuperando sus rutinas habituales. Durante meses (en realidad años), vecinos y foráneos hemos aguardado con impaciencia la finalización de las obras del llamado «Proyecto Canalejas», que la ha tenido sumida en un caos de barreras de hormigón, camiones, grúas y hormigoneras, para poder contemplar de nuevo una de las plazas más bonitas de Madrid y de los singulares edificios que la bordean.

Aunque esto no es la primera vez que le ocurre. Entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, la plaza de Canalejas ya se vio envuelta en trabajos similares, actuaciones urbanísticas que la llevaron de ser una antigua encrucijada de cuatro calles a una agradable plaza redonda rodeada de magníficos y elegantes edificios.

Ahora, Casa Decor se va a convertir en inquilino, durante varias semanas –del 13 de mayo al 27 de junio próximos–, de uno de sus singulares edificios (Casa de Tomás Allende) con motivo de la Exposición de 2021. Mientras preparamos esta nueva edición, hemos aprovechado para pasear por algunos de los recuerdos de una de las plazas más hermosas de la Villa. ¿Os apetece dar una vuelta con nosotros?

Fotografía que muestra cómo era el número 6 de la plaza de Canalejas en octubre de 1912. Edificio cargado de publicidad que sucumbirá a la piqueta en 1913. 

Plaza de Canalejas. Antes, de las Cuatro Calles

Gran parte de esos recuerdos, se han recuperado gracias a las fotografías hechas en aquellos tiempos, unas veces anónimas, otras, pertenecientes al archivo de la Biblioteca Nacional o del Ayuntamiento, y también a nombres reconocidos como el fotógrafo francés  Jean Laurent, que eligió España como su estudio y supo captar la vida madrileña y plasmarla en imágenes. A través de sus fotografías, podemos echar la vista atrás para conocer el Madrid decimonónico. Pero, vayamos con nuestro particular paseo recordatorio.

La Carrera de San Jerónimo, y las calles de la Cruz, del Príncipe y de Sevilla son las cuatro calles que sirvieron antaño para nombrar esta plaza y cuyas fachadas se recortan de forma cóncava dándole la peculiar forma circular al espacio. Todas ellas tienen, sin duda, un bien ganado espacio en los libros y publicaciones de historia de la capital.

Un acontecimiento luctuoso fue la causa del cambio de nombre de la plaza. El día 12 de noviembre de 1912 José Canalejas, presidente del gobierno a la sazón, era asesinado por el anarquista Manuel Pardiñas, mientras contemplaba el escaparate de la librería San Martín, ubicada en lo que hoy es Puerta del Sol, esquina calle Carretas. Poco tiempo después de este trágico magnicidio, el cruce cercano conocido entonces como la plaza de las Cuatro Calles, se renombró pasando a llevar el apellido del político asesinado.

Vista de las fachadas de los edificios del Banco Hispano Americano (con fachada a la plaza de Canalejas) y de La Equitativa en la calle Sevilla (1918). Autor desconocido. Archivo Ruiz Vernacci. Fototetca del Patrimonio Histórico. Ministerio de Cultura.

Distrito financiero de Madrid

La reforma urbana llevada a cabo por el Ayuntamiento de Madrid entre 1867 y 1885 para enlazar con holgura la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo, dio como resultado el ensanchamiento hasta 22 metros de la calle denominada antiguamente de Panaderos y luego Ancha de Peligros, convertida en la calle de Sevilla y la creación de la plaza de las Cuatro Calles, posteriormente bautizada como plaza de Canalejas. Una vez ensachada la calle, se construyeron los dos imponentes edificios que vemos en la fotografía.

El primero de ellos, denominado palacio de la Equitativa, sería la sede de la sociedad de seguros del mismo nombre, de capital estadounidense. Desde el momento de su inauguración en 1891, el edificio se convirtió en una referencia de la nueva arquitectura financiera, basada en parámetros compositivos de la arquitectura palaciega tradicional, que no serían superados hasta la generación siguiente, cuando se desarrollaron tipologías y modelos específicos para oficinas y centros de negocios.

A este edificio siguió la construcción de la sede del Banco Hispano Americano, entre 1902 y 1906. Situado en el solar contiguo y con fachada principal a la plaza de Canalejas, el edificio fue proyectado y ejecutado por el arquitecto Eduardo Adaro, a pesar de ser de menor altura, presentaba una balaustrada en su fachada que mantenía la continuidad con la del edificio de La Equitativa.

Con ambas construcciones, en esta emblemática plaza se inicia un proceso de edificación de sedes bancarias, que convirtieron la zona en el centro financiero de Madrid.  Posteriormente, se fueron uniendo otras sedes financieras como Banesto, Banco Zaragozano, Banco Santander, etc. Entre ellos también como ya sabéis, La Casa de Tomás Allende, hoy sede de la edición 2021 de Casa Decor, entre Plaza de Canalejas y Carrera de San Jerómino, tuvo carácter financiero con la sucursal del banco Credit Lyonnais. «Toda una city a imagen y semejanza de Nueva York».

Plaza de Canalejas desde la calle Sevilla, 1918. En el centro de la plaza, una esbelta farola coincidente con el punto central, también desparecida sin que nadie supiera nunca su paradero. Foto: Jean Laurent.

Fachadas publicitarias

Sin solución de continuidad, entre 1910 y 1920, al igual que otros puntos de Madrid, la plaza de Canalejas vive un tiempo de reformas espectaculares. Tomada desde la Calle Sevilla, de derecha a izquierda, se puede distinguir las vías que confluyen en la plaza: La Carrera de San Jerónimo, la Calle de la Cruz y por último, la Calle del Príncipe. La perspectiva ofrece, además, una amplia panorámica de esta explanada madrileña donde se vislumbra un día soleado, sin apenas vehículos que permitía el paseo tranquilo de los viandantes.

En esta instantánea, llama poderosamente la atención la cantidad de reclamos publicitarios de las fachadas. Entre ellos destaca el majestuoso luminoso del jabón «Flores del Campo» que engalanó la plaza durante años y cuyo encendido, la tarde del 20 de octubre de 1915, fue todo un acontecimiento congregando a cientos de curiosos, ya que había sido anunciado un día antes en los periódicos de la época. Ya nada queda del luminoso, tampoco existe ya el grupo escultórico que coronaba la fachada del edificio propiedad de Fernando Plá y Peñalver, marqués de Amboage.

Desde 1915, los aromáticos caramelos y dulces expuestos en los escaparates de la coqueta confitería de La Violeta, en la plaza de Canalejas 6, seducen a todo aquel que pasa por allí. Entre los seducidos se encontraba el mismo rey Alfonso XIII del que cuentan compraba los dulces tanto para su esposa la Reina Victoria Eugenia, como para su amante Carmen Ruíz de Moragas.
Fachada del restaurante Lhardy (2011). En 1880, cuando fue reformada completamente, se decidió darle un aspecto clásico del pasado, conseguido con los bloques de madera de caoba traídos de Cuba.
La «Casa de Tomás Allende» comparte fachada con otra majestuosa construcción, «Casa Meneses» (entre 1915 y 1940). Ambas armonizan magistralmente las proporciones y la ordenación de los elementos en consonancia, creando un conjunto homogéneo para la esquina de Canalejas,
Fachada del Teatro Reina Victoria, en la Carrera de San Jerónimo. El edificio comparte pared con la «Casa de Tomás Allende», sede de Casa Decor 2021.
En este edificio modernista, entre la calle Príncipe y de la Cruz, se encuentra el café del Príncipe, uno de los más bonitos y con más encanto de Madrid, que ocupa el solar de una antigua joyería. Su nombre recuerda al anterior café del mismo nombre que se situaba al lado del Teatro Español.

Comercio, cultura y ocio

Tan extensa y apasionante es la historia de la plaza de Canalejas como la de los locales a pie de calle que coparon sus majestuosos edificios. Bares, cafés, bodegas, horchaterías, restaurantes y tabernas poblaban la plaza y sus aledaños, así como otros espacios comerciales, entre ellos una sastrería de señoras y caballero, varias joyerías, una óptica, confiterías, una peletería, una tienda de maquinaria de oficinas, una distribuidora cinematográfica, una clínica de perros… la lista es centenaria, hasta incluso la redacción y administración del diario La Tribuna. Muchos ya han desaparecido y otros como la confitería La Violeta, el restaurante Lhardy, el Café del Príncipe o el teatro Reina Victoria, entre los más conocidos, siguen su andadura centenaria, como si por ellos no hubiera pasado el tiempo.

Si con este post, se os ha despertado de pronto el gusanillo de conocer más sobre la historia de esta singular plaza, sus calles y edificios, os recomendamos consultar páginas web como «Madrid Secreto», «Historia Urbana de Madrid o «Secretos de Madrid». Ellos lo saben todo sobre la plaza de Canalejas, su historia, curiosidades, anécdotas. No dudes en consultar sus páginas.

Fachada de la Galería Canalejas (2020). Esta nueva galería comercial tiene su entrada en por Alcalá 10 y hará de pasadizo para cruzar desde Alcalá a Sevilla. Ocupa 15.000 m2 donde 40 tiendas de las marcas más selectas del mundo han ocupado su lugar. Entre otras tantas estarán Louis Vuitton, Fendi, Loewe y Hermès que fue la primera en abrir este octubre 2020, ya que el resto tendrá que esperar al 2021 debido a los retrasos por la pandemia de la Covid-19. Foto: @danielschaeferstudio

Con esta imagen actual de la «Galería Canalejas», ubicada en la antigua sede del Banco Hispano Americano, hemos llegado al final de nuestro breve recorrido histórico por la Plaza de Canalejas. Ya os habréis dado cuenta de que la transformación de la plaza ha sido tan profunda en casi dos siglos que, a veces, solo a través de las imágenes antiguas es posible comprenderla. Ahora con el «Complejo Canalejas» se ha vuelto a poner guapa para nosotros y para las generaciones futuras. Solo ellos en un futuro lejano, a través de nuestras fotos (ahora con los móviles es más fácil), podrán analizar y sopesar si el cambio ha merecido la pena.